CUC, SU PASADO

 

El origen de la Universidad Central de Venezuela se remonta a la fundación de la Real y Pontificia Universidad de Caracas por decreto del Rey de España, Felipe V, en 1721. Esta tenía como sede el Seminario de Santa Rosa de Lima, situado en la Plaza Mayor de la ciudad de Santiago de León de Caracas. En 1827 Simón Bolívar promulgó los nuevos Estatutos Republicanos para la Universidad, y en 1856 ésta se independizó del Seminario, al trasladar sus dependencias al viejo edificio que había ocupado en tiempos de la Colonia el Convento de San Francisco, situado a dos cuadras hacia el sudoeste de la Plaza Bolívar.

Durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, hacia finales del siglo XIX, la fachada de la antigua Universidad fue reformada y a principios del siglo XX, se decretaron nuevas obras en la parte sudoeste para alojar otras dependencias. Sin embargo, pronto el edificio resultó insuficiente para el crecimiento que venía teniendo la Institución. Varias escuelas, incluyendo la de Medicina, estaban fuera del antiguo convento, dispersas en casas situadas en diversos puntos de la ciudad. El acelerado incremento en el número de la población estudiantil, el problema de la dispersión de sus dependencias y sus consecuencias en la fragmentación de su funcionamiento hicieron concretar finalmente, pese a las resistencias y fuertes criticas, la proposición de concentrar todas las dependencias universitarias en un nuevo y único recinto, situado hacia las afueras de Caracas. Se sustituye así a la Universidad latina localizada en el centro urbano, por el modelo del campus de las universidades anglosajonas, especialmente las estadounidenses, que concentran en una sola sede todas sus funciones. Más importante aún, la nueva sede universitaria supondría también la modernización de la institución misma. Las universidades que se crearon durante estos años en América Latina correspondieron a la idea de nuevos centros de estudios, científicos y democráticos, donde las actividades estuviesen concentradas y alejadas del bullicio y de la distracción de los centros urbanos.

En 1942 comenzaron los estudios para la nueva Ciudad Universitaria de Caracas y para su principal elemento ordenador, el Hospital Clínico Universitario. La Facultad de Medicina y sus servicios hospitalarios serían el centro alrededor del cual organizar, en principio, la nueva Universidad. Habiéndose considerado diferentes localidades, se escogieron los terrenos de la histórica Hacienda Ibarra, situada en el valle comprendido entre las colinas al Sur del Parque Los Caobos y los ríos Valle y Guaire, por considerar que reunía ésta las mejores condiciones topográficas y una futura localización como centro geográfico de la ciudad. El 2 de octubre de 1943 el gobierno del Presidente Isaías Medina Angarita estableció por decreto la creación del Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria (ICU), adscrito al Ministerio de Obras Públicas. Su finalidad era llevar a cabo las distintas obras que integrarían la nueva Ciudad Universitaria.

Al año siguiente el Instituto de la Ciudad Universitaria envió una comisión en la cual participaba el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, como representante del Ministerio de Obras Públicas, para visitar la Ciudad Universitaria de Bogotá, con el fin de hacer un estudio crítico y elaborar un informe con las mejores recomendaciones para el nuevo proyecto universitario. La observación del conjunto de Bogotá, caracterizado por la heterogeneidad de las obras y la falta de coordinación en el proyecto general condujo a la decisión de que "los edificios deben tener un solo conjunto arquitectónico, lo que obliga a que un solo arquitecto planee o vigile la arquitectura de todos ellos".

Es así como desde los primeros proyectos Carlos Raúl Villanueva se entrega a la tarea de concebir todo el conjunto universitario, recurriendo a una composición académica propia de su formación en la Escuela de Bellas Artes de París. En el primer plano, fechado en 1943, un eje principal parte de la zona médica, origen de toda la composición y ubicada al oeste, dirigiéndose hacia el este con los edificios del Rectorado, Aula Magna y Biblioteca Central en el centro; frente a estos se ubican las diferentes facultades, las viviendas y áreas de servicios hasta llegar finalmente a la zona de deportes con unos grandes estadios. Al norte del conjunto se ubica el Jardín Botánico. La Escuela Técnica Industrial, a pesar que en un principio era autónoma a la universidad, se incorporó en el plano de conjunto inicial. Desde el principio el urbanismo contemplaba la presencia del automóvil, por medio de una sucesión de calles curvas, y de caminerías peatonales que conectaban a los diferentes grupos de edificaciones siempre a lo largo de los jardines.

Los sucesivos planos de conjunto mantuvieron los criterios académicos del primero, pero con una mayor complejidad y elaboración tanto en el conjunto urbanístico como en las edificaciones. Hacia el este continua como elemento de remate, el Estadio Olímpico, que mantendrá siempre esta ubicación a pesar de los cambios posteriores. En 1944 se inició la construcción del urbanismo de la Ciudad Universitaria y se contrató la construcción de los edificios de Medicina, comenzando, en enero de 1945, con las fundaciones del Instituto Anatomo-Patológico (1945-1952).

La Escuela Técnica Industrial (1946-1952), comenzada a construir en 1946 y siendo reubicada de su posición original hacia el sudoeste, va a significar cambios interesantes en la concepción arquitectónica de la obra global. En este grupo de edificaciones Villanueva abandona la simetría de Medicina. Los edificios comenzarán a estar separados en funciones y concebidos de acuerdo a criterios formales provenientes de las primeras composiciones modernas de la vanguardia europea. Así mismo, elementos como los pilotis, los brise-soleils y las ventanas en bandas continuas delatan la introducción de la primera modernidad. Pero también hace presencia aquí la preocupación de Villanueva por el lugar y por el clima: Una falta de cohesión lamentable entre las células espaciales desconectadas hubiera surgido aquí si la acera cubierta no hubiera hecho su primera aparición sudamericana. (Sibyl Moholy-Nagy, pp.37-38.)

Los edificios para las Residencias Estudiantiles (1948-52), proyectados también a finales de los años cuarenta constituyen parte de un momento importante en el desarrollo y en los cambios progresivos que expresa el conjunto de la Ciudad Universitaria de Caracas. Corresponden así mismo a la etapa de transición entre las características académicas de los primeros proyectos y la plena modernidad de los siguientes. Los edificios para las Residencias se refieren a la introducción de los modelos para vivienda desarrollados en Europa después de la I Guerra Mundial. Bloques horizontales, de pocos pisos, separados entre sí, con jardines y espacios abiertos alrededor, cuyos balcones abiertos dan vista hacia el exterior y que en este caso sirven también como protectores solares.

El plano de 1949 evidencia los primeros cambios importantes del conjunto. El pasillo cubierto trazado en sentido norte-sur, que separa los edificios de la zona de Medicina y los de la zona del Centro Directivo-Cultural (Rectorado, Aula Magna, Biblioteca Central, Plaza Cubierta) parece distinguir también dos momentos históricos en la arquitectura de la Ciudad Universitaria. Todavía el proyecto para la zona del Centro Directivo-Cultural es simétrico con respecto al eje principal de todo el conjunto, pero es aquí donde se inicia el cambio hacia la adopción de unos criterios urbanos radicalmente diferentes. Los proyectos para los Estadios Deportivos (1949-1951), comenzados este mismo año, junto con la evolución de los Pasillos Cubiertos (1951-1956), constituyen así mismo el inicio del sobresaliente desarrollo de las estructuras de concreto armado llevado a cabo por Villanueva, especialmente en esta obra.

El cambio más radical se presenta en el proyecto definitivo para el Centro Directivo-Cultural: "centro espiritual y núcleo activo de todas las manifestaciones culturales tanto de la Universidad como de la capital", como lo señalara el propio Villanueva. Los proyectos de las diferentes edificaciones de esta zona fueron comenzados en 1952, con el propósito inicial de servir como sede de la X Conferencia Interamericana de Cancilleres de 1954, por lo que fueron terminados e inaugurados el 2 de diciembre de 1953 por el Presidente Marcos Pérez Jiménez. Estos proyectos revelan el paso de Villanueva de su primera modernidad a una arquitectura plenamente moderna, siendo este el momento supremo de los valores y las cualidades de toda la obra.

Frente a la rigurosidad axial de la zona de Medicina, los edificios del Centro Directivo-Cultural inauguran lo que será, a partir de entonces, la concepción orgánica desarrollada por Villanueva en el resto del conjunto. El dinamismo logrado con la disposición asimétrica de las edificaciones; la audacia de las formas y de las estructuras de concreto a la vista concebidas como esculturas; la creación de un espacio interno complejo, abierto, fluido e integrado al exterior y a la vez protegido de la luz y del calor por el techo de la Plaza Cubierta y por las numerosas celosías de concreto; el protagonismo de ese mismo espacio proyectado para ser disfrutado en su recorrido, introduciendo la cuarta dimensión espacio-temporal; la Integración de las Artes en su creación, con los murales, esculturas y vitrales que la integran, que junto con el alcance de la verdadera Síntesis de las Artes en el interior del Aula Magna (1952-1954) con los elementos acústicos de Alexander Calder, constituyen la obra maestra de la Ciudad Universitaria de Caracas y el paso hacia la madurez de Villanueva en sus desarrollos posteriores.

Durante esta etapa desarrolla también los edificios del conjunto de la Facultad de Ingeniería (1949-1967), comenzados a finales de los cuarenta. Concebidos en su mayoría como cuerpos bajos, muy sencillos, destinados a servir como lugares de trabajo y estudio, con laboratorios y aulas, constituyen parte del tejido que va formando el conjunto de la Ciudad Universitaria. Siendo edificaciones eminentemente funcionales, Villanueva no deja de crear en ellas atractivos espacios y recorridos, pasillos cubiertos que unen a los edificios entre sí y auditorios que emergen como volúmenes prismáticos a modo de esculturas, siendo la Biblioteca de la Escuela Básica de Ingeniería (1949-1950), la pieza más destacada del conjunto.

Los comienzos de la década de los cincuenta corresponden al desarrollo de las edificaciones de la Facultad de Humanidades (1954-1956). Este conjunto, conformado también por edificios bajos, de dos plantas, es un entramado donde los espacios internos y los patios abiertos se integran completamente. Las circulaciones son corredores que viven hacia los espacios interiores y exteriores. Las aulas se abren también completamente hacia fuera con amplias protecciones solares, logrando aquí una de las mejores interpretaciones modernas del patio y el corredor tradicional de la época de la colonial, materializando una arquitectura perfectamente adecuada a las condiciones climáticas venezolanas. Como en casi todas las zonas funcionales que integran el campus, aquí la biblioteca y el auditorio son piezas destacadas, de un gran valor formal y espacial.

El proyecto para la Facultad de Arquitectura (1954-1956), iniciado en 1954, es otro momento clave en el desarrollo de la Ciudad Universitaria de Caracas. Villanueva reúne en este edificio, particularmente importante para él por la función a la que estaría destinado, el desarrollo de los cuerpos bajos complejos y variados, con la torre elevada y prismática que había realizado ya para la Biblioteca Central. Este edificio inaugura una etapa en la que Villanueva va a ir concentrando las aulas en torres altas y elevadas del suelo, articuladas a cuerpos bajos destinados a auditorios y bibliotecas, y siempre conectadas al exterior mediante las plantas bajas abiertas y los corredores techados. Así sucedió con las subsiguientes Facultades de Farmacia (1956-1957), de Odontología (1955-1956) y de Ciencias Económicas y Sociales (1967-1979), esta última diseñada en colaboración con Gorka Dorronsoro y Juan Pedro Posani, pero solo construida después de su muerte. De este período destaca así mismo la integración de las artes desarrollada plenamente en los espacios interiores de Arquitectura, junto a las policromías de las fachadas del edificio de Arquitectura, Farmacia y Odontología.

Este conjunto de edificaciones diferentes entre sí, no solamente por la función a la cual están destinadas, sino al carácter que deben transmitir, unidas por medio de la gran variedad de Pasillos Cubiertos y plenamente integradas con los jardines y con las obras de arte, constituye el desarrollo de ese urbanismo orgánico, dinámico, fluido y complejo, que Carlos Raúl Villanueva logró alcanzar a través de su evolución arquitectónica, desde de la composición académica francesa hacia la construcción del espacio moderno tropical.

TEXTO CORTESÍA:

Arq. Maria Fernanda Jaua. Expediente de Postulación de la Ciudad Universitaria de Caracas a la lista de Patrimonio Mundial. Proyecto Ciudad Universitaria de Caracas-Patrimonio. 1999.

Selección de Imágenes: Luis Rafael Bergolla