El objetivo primordial de la exposición fue promover las relaciones amigables con los países del mundo y contribuir a una mayor comprensión de las condiciones del Hombre y la Tierra.

En base a los objetivos antes señalados, los directivos de la Exposición tomaron como tema de ella: "El Hombre y su Mundo", inspirado en la obra del aviador y escritor francés Antoine Sant Exupéry, titulada "Tierra de Hombres", obra esta que fue premiada por la Academia Francesa. Bajo el signo de un tema como el escogido, se estimulaba la ingeniosidad e inteligencia de los participantes.

La escogencia de un tema como éste debía generar como consecuencia que todo lo expuesto respondiera a la utilidad y al servicio que presta el hombre. La exposición de Montreal, Canadá, se desarrolló en una extensión de cuatrocientas hectáreas. Se componía de cuatro zonas, dos de ellas, las islas artificiales de Santa Helena y Nuestra Señora, construidas en el río San Lorenzo y destinadas para la ubicación de los diferentes pabellones de los países que concurrieron a la Exposición.

Tan pronto el Gobierno Nacional tomó la decisión de participar en la Exposición, la Presidencia de la República mediante los Decretos Nº 2129 y 2130, ambos de fecha 24 de Mayo de 1966, creó dos juntas, una de Planificación y Coordinación y la otra de Administración, las cuales tuvieron a su cargo llevar a efecto la construcción del Pabellón de Venezuela. Estas dos juntas consultaron a la Sociedad de Arquitectos de Venezuela sobre la persona a quien se le debía encomendar el desarrollo del proyecto del Pabellón, y la designación recayó sobre el Arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

La parcela asignada a Venezuela se encontraba situada en la Isla de Nuestra Señora con una superficie de 1512 metros cuadrados y el área de ubicación del Pabellón era de 649 metros cuadrados. El pabellón tenía su frente sobre uno de los canales y la parte posterior daba sobre el Río San Lorenzo; sus fachadas laterales miraban sobre hermosos jardines. El sitio escogido tenía una posición inmejorable, era el centro de gravedad de la Exposición 67.

En la entrada de la exposición, se apreciaba la escultura de Calder, símbolo de ella y al fondo se destacaba el colorido de nuestro Pabellón. En estas condiciones, Villanueva diseñó unos volúmenes de gran potencia, con los fines de integrar el sitio y de mucha sencillez para lograr el impacto necesario.

El Arquitecto optó por el partido de tres cubos unidos entre sí por una zona de circulación y acceso techado y más bajo que aquellos. Las caras de estos cubos policromadas con fuertes colores: rojo, azul, verde, amarillo, negro, naranja; con un acabado brillante y levantados sobre una plataforma de concreto en obra limpia que permitía destacar con mayor fuerza las líneas puras de los cubos.

Al hablar del color como signo predominante en el Pabellón de Venezuela se expresó así: "Yo creo en la policromía. Nuestra Arquitectura Colonial la tenía en abundancia. El color es lo que le gusta a toda la civilización de Mar Caribe". Un sistema de rampas de entrada y salida permitían una circulación fácil y lógica de los visitantes en torno a los tres cubos.

En su primer anteproyecto, Villanueva diseñó los cubos con quince metros de lado; pero dadas las limitaciones económicas las modificó a trece metros y con base a ello recomendamos diseñar una estructura de acero. Unida mediante pernos y cubierta con láminas de aluminio perfectamente pulidas de trece metros de alto, 1,85 metros de ancho y un espesor de 6,35 milímetros con un total de siete láminas para cada una de las caras de los tres cubos.

La idea era, que una vez concluida la Exposición, el edificio pudiese ser desmontado con gran facilidad y traslado para ser nuevamente armado en un parque de la ciudad de Caracas.

Los tres cubos fueron utilizados así: El primer cubo, compuesto de tres plantas, dedicada la planta baja al ambiente social, donde se sirvieron comidas y bebidas venezolanas y se desarrollaron festivales artísticos. El primer piso se dedicó a las oficinas de administración, y el segundo piso para la sala de máquinas y depósito.

Para el segundo cubo, se pensó primero en construir dentro de él una gran selva tropical con ríos y cascadas, pero nuevamente las limitaciones presupuestarias no lo permitieron. Nos encontrábamos para ese momento, Villanueva y yo en Montreal, Canadá. Era nuestro primer viaje a los fines de discutir con los arquitectos asociados Erickson - Massey, todos los detalles sobre arquitectura y estructura para la elaboración de los planos definitivos de construcción del Pabellón. Aquella noche, durante la comida comentábamos las actividades del día y la necesidad de buscar una solución para el cubo dos, Villanueva, en forma repentina me dijo: "una gran escultura de Soto", llamemos a Soto a París, par proponerle esto, a lo que respondí, estoy perfectamente de acuerdo con ello, pero quisiera agregar algo más, "en París se encuentra en los actuales momentos Antonio Estévez, quien esta incursionando con la música electrónica, y para una obra cinética de Soto una composición musical de ese tipo sería el complemento".

Antonio Estévez, después de ponerse en contacto con Soto y ver la maqueta de la escultura, compuso la obra, que tituló "Cromovibrafonía". Estévez escogió un Vibráfono para expresar esta interpretación dinámica del arte, usando amplios intervalos, tanto melódicos como armónicos, las vibraciones en simpatía chocan entre sí y producen nuevos efectos sonoros que no existen en realidad, como no sea en el oído interno y en la mente del que la escucha. Fue así como por primera vez se integraron la arquitectura, la ingeniería, la escultura y la música en una sola unidad perfectamente coherente. En este segundo cubo, pintado interiormente de blanco reposa en su centro la monumental escultura de Soto, la cual produce un gran impacto visual para quienes la contemplan, girando lentamente (una vuelta por minuto en sentido de las agujas del reloj, para luego parar y moverse en sentido contrario), reflejándose en un espejo de agua iluminado por potentes reflectores.

De un plano de 3.51 metros de lado, suspendido al sistema de movimiento pendían las barras de aluminio de 11,59 metros de largo y 6 milímetros de diámetro, pintadas por mitad, la parte superior blanca y la parte inferior amarillo limón.

Villanueva al hablar de la obra cinética de Soto, dijo: "Con ella el artista contemporáneo difiere de sus antepasados en que no va a la conquista del espacio sino al reconocimiento del espacio que lo envuelve, consciente del concepto moderno de una trinidad: espacio, tiempo, materia. El no puede reaccionar como espectador sino como participante". Si añadimos a esta expresión de Villanueva el complemento de la música de Estévez, creo que puedo aseverar que ambas forman junto con la Arquitectura una de las expresiones de unidad más perfecta.

Quiso Soto, en la iluminación de un cubo de trece metros de lado, despojado de elementos interiores, demostrar en su mayor intensidad la plenitud de relaciones encerradas en esas proporciones.

Soto, al referirse a su obra ubicada en el Pabellón diseñado por Villanueva, dice: "Mi obra, no es sino un detector parcial de las infinitas vibraciones que en el cubo de Villanueva delimita el universo"... "El espacio no es una condición envolvente, interviene él mismo, en función de la escultura".

El tercer cubo se utilizó para la presentación de un sistema audiovisual. En el centro de este cubo una plataforma rodeada de cuatro pantallas colocadas en cada una de las caras interiores del cubo, en las que se proyectaba en forma simultánea una película que trataba de expresar lo que es Venezuela en todos sus aspectos.

El espectador ubicado en el área libre de la plataforma se integraba en la acción que se proyectaba.

Me tocó trabajar con la empresa Penthouse Studios Inc., en la preparación del guión de la película, la cual se extractó de un total de aproximadamente 62 horas de películas documentales sobre la vida cultural, artística, industrial y política del país, facilitadas por los productores y creadores del cine documental venezolano: La Oficina Central de Información de la Presidencia de la República, la Sociedad de Arquitectos de Venezuela; de la Empresas, Cedesa, Bolívar Films, Aguila Films, Shell de Venezuela, y Producciones Fuenmayor así como del Sr. Karl Weidman. De las escenas seleccionadas se obtuvo un documental con una duración de 15 minutos.

Pabellón Venezolano en la Exposición Universal e Internacional, "EXPO 67" en Montreal, 1967.
Proyecto: Carlos Raúl Villanueva
VILLANUEVA Y EL PABELLÓN DE MONTREAL
Ricardo De Sola Ricardo

"Sr. Villanueva, felicitaciones por su Pabellón tan simple y nítido entre muchas cosas barrocas y decorativas."

Julio Le Parc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Construcción: Allan Construction L.

 

Escultura Cinética: Jesús Rafael Soto

 

Música: Antonio Estévez
Ingeniero Consultor: Ricardo de Sola Ricardo

 

Arquitectos Asociados: Erickson-Massey Archt

 

 

Sistema Audiovisual: Penthouse Studios Inc.

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto Cortesía del Autor
Caracas, 1988