Búsqueda del Minimalismo (1959-1970)
La ampliación del Museo de Bellas Artes de Caracas, el Pabellón Venezolano para la Expo Montreal 67 y el Museo Jesús Soto, manifiestan de manera drástica la evolución estilística de Carlos Raúl Villanueva en su última etapa. Una culminación de su trayectoria en un manifiesto brutalista, reinterpretando a la luz de las tendencias occidentales y de la influencia japonesa de Kenzo Tange. Desarrolla al máximo una visión cubista en la que no existe una perspectiva visible, ni un punto de fuga estable y se centra en la idea de la mega-estructura de Le Corbusier, a partir de la fuerza que imprime el hormigón bruto.
Los Cubos de Montreal señalan la llegada de Villanueva al minimalismo, como una decantación disciplinaria que explora la simplificación hasta las últimas consecuencias. Aquí hace un uso audaz de forma, tipografía y color, y articula a modo de engranajes tres cubos gigantescos forrados en aluminio y pintados con colores primarios, dispuestos sobre un pedestal piramidal. Los cubos expresan un minimalismo extremo en donde la búsqueda de la máxima tensión formal y conceptual se produce a partir del uso restringido de formas geométricas, con una total eliminación de toda referencia representativa o metafórica. Aquí sintetiza la expresión de la gran escala y subraya el valor escultórico de las formas simples y en gran tamaño y el despojamiento que se percibe en la desnudez de la espacialidad interior. Con el minimalismo, Villanueva transita el universo de las formas despojadas de toda intención personal, valorizándose la obra por la no-acción. La solución artística que propone Villanueva a la arquitectura se expresa ahora como la visualización de un universo en el que queda excluida toda intención.
Al igual que en el Pabellón de Montreal, el trabajo de Villanueva en el Museo Jesús Soto es contundente en su esencialidad. Trabaja con una arquitectura de líneas precisas y estructuras acusadas. El trabajo con la luz, los juegos de contrastes y su sistema de claroscuros son elementos que emparentan la obra con sus propuestas más tempranas. La utilización de cubos cuadrangulares agrupados en un patio irregular y que culminan en un cubo de concreto monumental, manifiesta la continuidad de ésta obra con los Cubos de Montreal. Aquí se hace presente de nuevo el concreto, ahora como punto culminante de un experimento lingüístico y tectónico.
Texto Cortesía: Departamento de Educación, Fundación Galería de Arte Nacional, Caracas, 2000
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