Plena Modernidad (1950-1958)
A partir de 1950 se inicia, para Villanueva, su período plenamente moderno, el cual irá a coincidir en 1952, con la tercera etapa de construcción de la Ciudad Universitaria. Con un enfoque plenamente audaz y complejo, rompe con el esquema urbanístico inicial, estableciendo un corte real y simbólico entre la Zona Médica y el Centro Directivo-Cultural: Rectorado, Plaza Cubierta, Aula Magna, Paraninfo, Sala de Conciertos y Biblioteca Central. Esta etapa del proyecto sufre una gran metamorfosis en el método de cómo organizar sus espacios. Se plantea una concepción del espacio del campus universitario como prolongación funcional de las plantas, en lugar de la prolongación de la perspectiva de las fachadas. Con este cambio, sin precedentes en el urbanismo moderno continental, Villanueva visualiza el espacio como una función que se descubre a medida que se camina, que no tiene punto de vista o los tiene todos. Se abandona la contemplación del espacio para vivirlo y actuarlo.
En el Centro Directivo-Cultural o Centro Comunal, pero especialmente en la Plaza Cubierta, Villanueva traza toda la composición desde una planimetría francamente desarticulada y abierta. Los espacios se organizan basándose en un planteamiento libremente escultórico. Con una desafiante ruptura hacia los principios de la llamada funcionalidad de la arquitectura racional, construye el soporte estructural del Aula Magna desde una forma definitivamente plástica. En el nuevo concepto del espacio manifiesto en Villanueva, el valor de los elementos en la composición arquitectónica ya no dependerá de la distribución racional en el espacio según intervalos proporcionales, sino solamente de la materia y el impacto de los elementos en el recorrido: corredores, pozos de luz, jardines, obras de arte, cerramientos.
La percepción del espacio como experiencia y no como contemplación, conducen inmediatamente a Villanueva a plantear su construcción en términos plásticos: el espacio deja de ser algo que converge y termina en la línea del horizonte, para convertirse en algo que se irradia hasta el infinito desde un punto o desde una línea. El edificio es al mismo tiempo principio y fin del espacio, y no más un volumen compacto y terminado. La forma es algo que crece y se construye en un espacio que es simplemente su zona vital: "la forma aparece adentro como afuera: es nada más como la película envolvente que corta el espacio únicamente por donde es necesario", declararía el propio Villanueva.
Una vez concluido el Estadio Olímpico (1949-51), Villanueva orientó su investigación hacia la búsqueda del espacio interno, influido por el pensamiento de Bruno Zevi. En la Plaza Cubierta, la interpretación del espacio interno se convierte en la base de un planteamiento en el que se hace presente la experiencia de la pintura cubista y el descubrimiento de la reciente arquitectura de Frank Lloyd Wright, ambas involucradas con la búsqueda de la cuarta dimensión. El espacio interno se convierte en expresión de ese espacio, no cuando prevalece dominándolo y haciéndolo aparecer como formalismo. A partir de esta propuesta del espacio interno, la Plaza Cubierta es el momento culminante de un pensamiento espacial fundamentado en la idea de la síntesis como abstracción de las formas. Esto se puede apreciar claramente en un recorrido que bien puede iniciarse con el Amphión de Henri Laurens, seguir por el muro sinuoso y calado limitado al fondo por el pozo de luz del Bimural de Fernand Léger, continuar hacia el Pastor de Nubes de Jean Arp -desconcertante en su inmenso volumen luminoso -, y llegar finalmente al circuito estrecho de las rampas que conducen al interior del Aula Magna.
El Compromiso Social (1951-1956)
La política iniciada por el gobierno de Isaías Medina Angarita (1941-1945) destinada a fortalecer la inversión en educación, vivienda y salud, convierte el proyecto de la Reurbanización de El Silencio en un laboratorio urbano; primer ensayo de los proyectos urbanizadores adelantados por éste y los sucesivos gobiernos a través del Banco Obrero, para satisfacer las necesidades de vivienda de los trabajadores. Es el inicio de una serie de proyectos que desarrollarán la propuesta de los conjuntos residenciales multifamiliares, como salida a los problemas de concentración y hacinamiento de la población en las principales ciudades del país. Otras propuestas posteriores de Villanueva se pueden estudiar en los desarrollos: Urbanización San Martín, las Unidades Residenciales Francisco de Miranda y Coche, Ciudad Tablitas, las Unidades Vecinales Coronel Carlos Delgado Chalbaud, El Paraíso, Cerro Piloto y la Urbanización Simón Rodríguez.
En estos proyectos Carlos Raúl Villanueva sigue plenamente a Le Corbusier en su épica modernizadora, con sus estudios de vivienda mínima y grandes bloques. Espacios para la ciudad obrera, concebidos con grandes áreas verdes, con vistas variadas del paisaje urbano circundante para evitar los sentimientos de monotonía, con una estructura de bloques con servicios complementarios que garanticen el sueño de una ciudad higiénica, económica, estética y funcional. En fin, propuestas habitacionales en las que las funciones de habitación, circulación, recreación y trabajo eran los principales parámetros del Diseño Urbano para ciudades modernas, tal y como se postulaba en los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM). La Urbanización 2 de Diciembre (hoy 23 de Enero), integraba la utopía funcional y racional de la Ciudad Obrera con la Ciudad Jardín. Este laboratorio de planteamientos tecnológicos y sociales sería cuestionado en el tiempo, pero a pesar de ello, muestra el grado de conciliación entre humanismo y proyecto social que se produce en Villanueva.
Texto Cortesía: Departamento de Educación, Fundación Galería de Arte Nacional, Caracas, 2000
Obras de este período en el Portafolio Virtual:
PLENA MODERNIDAD (1950-1958)
EL COMPROMISO SOCIAL (1951-1956)